Por: Redacción de Mercurio NoticiasLa participación constituyó uno de los momentos más significativos en la trayectoria de ambos elencos, que tuvieron la oportunidad de mostrar su trabajo en uno de los escenarios teatrales más reconocidos del país. Para muchos de los integrantes, se trató de una experiencia inédita, resultado de años de formación, ensayos y compromiso con las danzas tradicionales.
En diálogo con MERCURIO NOTICIAS, Delzart reconoció que la experiencia superó ampliamente sus expectativas, tanto por la dimensión del espectáculo como por las emociones que despertó entre los participantes. "La experiencia fue increíble, tanto para ellos como para mí. Yo no había tenido la oportunidad de participar en un escenario de un teatro con tal magnitud como es el Teatro Ópera", expresó.
La directora señaló que representar a Entre Ríos ante un público numeroso significó una responsabilidad y, al mismo tiempo, un enorme orgullo. Incluso después de regresar, admitió que todavía estaban procesando todo lo vivido. "Fueron muchos sentimientos encontrados que no sé si todavía terminamos de asentar", manifestó.
La propuesta artística estuvo centrada en un homenaje a la identidad entrerriana, sus tradiciones y sus raíces culturales, mediante la interpretación de una ranchera y un chamamé.
La puesta en escena estuvo acompañada por una producción audiovisual que incorporó imágenes representativas de la provincia y, particularmente, de las localidades de origen de los bailarines.
Uno de los momentos más emotivos se produjo cuando aparecieron imágenes de San Salvador en las pantallas del teatro, una sorpresa que Delzart había preparado sin anticipársela a los integrantes del ballet.
"Yo sabía que iba a pasar eso, pero a los chicos no les había dicho. Fue como una emoción más todavía al ver imágenes ahí", recordó.
La misma emoción alcanzó a los bailarines de Jubileo, quienes también pudieron ver representada a su comunidad en el escenario. Para la directora, llevar los nombres y las imágenes de San Salvador y Jubileo a una presentación de alcance nacional constituyó uno de los aspectos más importantes de la experiencia.
El espectáculo se desarrolló ante un teatro completamente lleno, circunstancia que generó una mezcla de entusiasmo y nerviosismo entre los participantes.
Delzart contó que, antes de ingresar, les recomendó a sus alumnos que intentaran no concentrarse demasiado en la cantidad de espectadores, para evitar que la presión afectara su presentación.
"Antes de entrar les dije a mis gurises que trataran de no mirar, como para que no te coma eso", relató.
Sin embargo, una vez sobre el escenario, los bailarines lograron desarrollar la coreografía y disfrutar del momento. Según la directora, la respuesta del público fue extraordinaria.
"El teatro estaba lleno y explotó realmente con nuestra presentación. Fue hermoso", expresó, y destacó que los integrantes de ambos ballets pudieron disfrutar de una experiencia que difícilmente olvidarán.
La posibilidad de participar en el Festival Patria surgió a partir del reconocimiento al trabajo que vienen desarrollando los elencos locales bajo la dirección de Delzart.
La docente explicó que seguía desde hacía tiempo las actividades del festival a través de las redes sociales y que la invitación representó una oportunidad que inicialmente parecía difícil de alcanzar.
En ese sentido, mencionó el reconocimiento de Manu (López), vinculado con el proyecto artístico, quien consideró que los bailarines reunían las condiciones necesarias para formar parte de la propuesta.
A partir de esa convocatoria comenzó una etapa de preparación intensiva, con ensayos y ajustes en la puesta en escena, para adaptar el trabajo de los grupos a las características del espectáculo.
Delzart recordó que durante ese proceso hubo momentos de incertidumbre, especialmente por las exigencias de organización y preparación que implicaba participar en un escenario de esas dimensiones.
No obstante, el esfuerzo colectivo permitió concretar la presentación, que tuvo aproximadamente diez minutos de duración.
"Cuando querés acordar, pasaron los diez minutos de escenario y decís: 'Chau, pasó'. Todavía cuesta, las emociones fueron muchísimas", expresó.
La directora también destacó el acompañamiento de familiares que viajaron desde Entre Ríos para presenciar el espectáculo, un respaldo que resultó especialmente significativo para los jóvenes artistas.
Más allá de la repercusión de la presentación, Delzart puso especial énfasis en el proceso de formación y crecimiento de los bailarines que integran ambos elencos.
En el caso de Jubileo, recordó que algunos de los jóvenes que participaron en el Teatro Ópera comenzaron a tomar clases con ella cuando tenían apenas tres años.
"Tengo alumnos que estuvieron bailando en el Teatro Ópera, que los tengo desde los tres años, y hoy estamos llegando juntos a un teatro", señaló.
Para la docente, esa continuidad representa el resultado de un trabajo sostenido durante muchos años, en el que los alumnos fueron incorporando conocimientos, desarrollando habilidades artísticas y fortaleciendo su vínculo con el folklore.
En cuanto al Ballet Municipal de San Salvador, destacó la evolución técnica y artística que demostraron sus integrantes, especialmente al enfrentar una presentación que exigía concentración, coordinación y seguridad escénica.
"Con los chicos de acá, ver el avance que tuvieron a mí me llena de orgullo", sostuvo.
La experiencia también representó una satisfacción personal para Delzart, quien interpretó el desempeño de sus alumnos como una confirmación del camino de enseñanza que viene desarrollando.
"Que los gurises estén a la altura de la circunstancia es decir: 'Wow, vengo haciendo bien mi trabajo'", expresó.
La directora consideró que el crecimiento artístico de los jóvenes es consecuencia de la constancia, la disciplina y las oportunidades que se generan a partir del trabajo colectivo.
Durante la entrevista, Delzart compartió una reflexión sobre la importancia de estimular a los jóvenes para que persigan sus objetivos y no consideren que determinados escenarios o experiencias están fuera de su alcance.
"Yo siempre les digo a ellos: 'Sueñen, gurises', porque cuando uno hace las cosas con pasión y luchando para alcanzar estas oportunidades, se dan", manifestó.
En ese sentido, explicó que una parte importante de su tarea como directora consiste en buscar permanentemente nuevas posibilidades de participación, formación y crecimiento para sus alumnos.
Reconoció que suele tomar la iniciativa de establecer contactos y gestionar invitaciones para que los ballets puedan presentarse en distintos escenarios.
"Soy de golpear puertas e ir siempre más por ellos, porque siempre es por ellos", afirmó.
También expresó su vínculo afectivo con las dos comunidades que representa. Por un lado, Jubileo, su localidad de origen, y por otro, San Salvador, la ciudad que eligió para vivir y donde desarrolla su actividad artística.
"Jubileo es mi Jubileo, pero San Salvador es hoy la ciudad que yo elijo para vivir y que me brinda la confianza para poder transmitir mi pasión por el folklore", expresó.
Delzart agradeció especialmente esa confianza y destacó la responsabilidad que significa representar a ambas localidades a través de la danza.
Lejos de considerar la presentación como un punto de llegada, Delzart aseguró que la experiencia funciona como un impulso para seguir trabajando y buscar nuevos desafíos artísticos.
La delegación regresó el lunes y, apenas un día después, los integrantes de los ballets retomaron los ensayos habituales.
"Nosotros volvimos el lunes y anoche ya tuvimos ensayo. Esto no para, hay que meterle porque las oportunidades van a seguir", señaló.
La directora manifestó su determinación de continuar generando espacios para que sus alumnos puedan mostrar su trabajo, conocer nuevos escenarios y enriquecer su formación.
En ese sentido, la presentación en el Teatro Ópera dejó no solamente el recuerdo de una actuación ante una sala colmada, sino también la posibilidad de proyectar nuevos objetivos para los elencos de San Salvador y Jubileo.
La propuesta artística que llevaron al festival estuvo atravesada por un mensaje sobre la memoria, la identidad y la transmisión de las tradiciones entre generaciones.
La puesta destacó que la historia de una provincia no permanece únicamente en sus monumentos o en los libros, sino también en las personas que conservan sus costumbres, enseñan sus expresiones culturales y las transmiten a quienes llegan después.
"Estas son nuestras raíces y ellos son nuestras nuevas raíces", fue una de las expresiones que sintetizó el sentido del homenaje.
Así, los ballets de San Salvador y Jubileo llevaron al Teatro Ópera una representación de la cultura entrerriana, en una experiencia que reconoció el trabajo de los bailarines, la dedicación de su directora y el valor de mantener vivas las tradiciones a través de las nuevas generaciones.