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Un padre busca convertir la pasión de su hijo por los camiones en un proyecto de trabajo, educación e inclusión
Desde Villa San Marcial, Eduardo Viera impulsa junto a su hijo Lautaro, de 19 años, un proyecto denominado "Rutas Inclusivas", que busca combinar el transporte de cargas con la formación laboral, la inclusión y la concientización sobre el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). La iniciativa contempla la incorporación de un camión especialmente equipado, que funcionaría como una unidad de transporte comercial y, al mismo tiempo, como un aula itinerante para recorrer distintas localidades. La familia busca financiamiento para concretar la propuesta y generar una alternativa de desarrollo personal y económico a largo plazo.
Por: Redacción de Mercurio Noticias

Miercoles, 14 de Octubre del 2026 - 20:47 hs.


La iniciativa nació de una experiencia familiar y de la intención de construir un futuro laboral para Lautaro, quien tiene diagnóstico de TDAH y desde pequeño manifiesta un profundo interés por los vehículos de transporte de pasajeros y de carga. Su padre, Eduardo Viera, también enfrenta limitaciones motrices como consecuencia de una compleja cirugía de columna, una circunstancia que forma parte del enfoque inclusivo que pretenden darle al emprendimiento.

El proyecto, que sus impulsores presentan como una propuesta pionera de camión escuela y logística inclusiva en la región, se encuentra actualmente en una etapa de planificación y búsqueda de recursos. Su objetivo es adquirir o acceder a una unidad de transporte moderna que permita desarrollar una actividad comercial rentable y, paralelamente, ofrecer un espacio de aprendizaje y acompañamiento para Lautaro.

En diálogo exclusivo con MERCURIO NOTICIAS, Viera explicó que la propuesta tiene como finalidad preparar progresivamente a su hijo para desempeñarse dentro del sector del transporte, independientemente de que en el futuro pueda conducir profesionalmente un camión.

"Es para un chico con TDAH, para su educación, para ver si él logra poder conducir el día de mañana y, si no es posible, él se dirigirá con su chofer. Tendrá su camión con su chofer y hará toda la tarea", explicó.

De esta manera, el proyecto no se limita a la posibilidad de que Lautaro aprenda a conducir, sino que también contempla su formación en logística, organización del transporte, funcionamiento de los vehículos y administración de una actividad comercial.

La propuesta contempla la utilización de un camión extrapesado de última generación, con un acoplado de cuatro ejes, destinado al transporte de cargas generales. La unidad debería contar con tecnología moderna de seguridad vial, condiciones de accesibilidad y elementos de confort adaptados a las necesidades de sus ocupantes.

En una primera etapa, el vehículo sería operado por un conductor profesional contratado, quien además tendría la función de instructor de ruta para acompañar el aprendizaje de Lautaro.

El joven podría participar de las actividades vinculadas con la logística, conocer el funcionamiento de la unidad, observar las operaciones de transporte y adquirir progresivamente conocimientos sobre el trabajo cotidiano de un transportista.

Viera explicó que la elección de un camión moderno responde a la necesidad de contar con sistemas que faciliten la conducción y refuercen la seguridad durante los viajes.

Entre las características buscadas mencionó transmisión automática, sistemas de advertencia por salida de carril y tecnologías de asistencia al conductor. También hizo referencia a vehículos que incorporan cámaras y pantallas para mejorar la visibilidad, aunque reconoció que su adquisición dependerá de los recursos económicos disponibles.

El objetivo es contar con una unidad que reúna condiciones adecuadas para el aprendizaje práctico y que, al mismo tiempo, pueda cumplir una función comercial, siempre bajo la responsabilidad de un conductor profesional habilitado.

La posibilidad de que Lautaro pueda conducir en el futuro estará sujeta a su preparación y al cumplimiento de los requisitos médicos, legales y de habilitación correspondientes.


La historia de Lautaro y su pasión por los vehículos



El origen de la iniciativa está profundamente relacionado con el interés que Lautaro demuestra desde su infancia por los colectivos, los camiones y todo lo vinculado con el transporte.

Su padre recordó que el joven nació en Mar del Plata y que, desde muy pequeño, encontraba una especial atracción por los vehículos de pasajeros.

Durante sus viajes en colectivo, buscaba sentarse en los primeros asientos para observar el trabajo de los conductores, el funcionamiento de los controles y las maniobras que realizaban.

Viera relató que, en algunas oportunidades, choferes conocidos de la familia permitieron que el niño se sentara junto a ellos y conociera de cerca el puesto de conducción.

Esa experiencia despertó un interés que se mantuvo durante toda su vida y que hoy, a los 19 años, continúa formando parte de sus actividades cotidianas.

Según explicó su padre, Lautaro dedica parte de su tiempo a simulaciones y juegos relacionados con el manejo de vehículos, particularmente colectivos, debido a su familiaridad con ese tipo de transporte.

A partir de esa pasión, la familia comenzó a imaginar una alternativa que permitiera transformar ese interés en conocimientos, responsabilidades y una posible actividad laboral.

El proyecto busca aprovechar esa motivación personal como punto de partida para desarrollar habilidades vinculadas con el transporte, sin establecer de antemano cuáles serán las funciones que podrá desempeñar en el futuro.


Un aula itinerante para promover la inclusión



Uno de los componentes centrales de Rutas Inclusivas es su dimensión educativa y social. La intención de la familia es que el camión funcione también como un aula itinerante que visite distintas ciudades y localidades durante sus recorridos comerciales.

Viera explicó que, cada vez que la unidad llegue a un destino, buscarán establecer contacto con escuelas especiales, instituciones educativas y organizaciones interesadas en conocer la experiencia.

Las actividades estarían orientadas a compartir vivencias familiares relacionadas con el TDAH, promover la inclusión y mostrar alternativas de formación y desarrollo laboral.

"En cada localidad que vayamos llegando vamos a invitar a las escuelas especiales o instituciones que quieran escuchar y transmitiremos todo sobre lo que es el TDAH visto desde la parte familiar", explicó.

La participación de Lautaro ocuparía un lugar destacado dentro de esas actividades, ya que la intención es que pueda compartir sus experiencias y demostrar cómo sus intereses personales pueden convertirse en oportunidades de aprendizaje.

Viera también pretende que el proyecto permita transmitir un mensaje a otros padres que atraviesan situaciones similares, especialmente a quienes tienen inquietudes sobre las posibilidades laborales y la autonomía futura de sus hijos.

"Queremos concientizar a los padres de que se puede, que cualquier cosa que uno emprende hay que ponerle un poco de empeño, pero se puede", sostuvo.

Además de abordar cuestiones vinculadas con la inclusión y el acompañamiento familiar, el proyecto contempla incorporar actividades de concientización y prevención de adicciones, entre otros temas relacionados con la adolescencia y la juventud.


Acompañamiento profesional durante los viajes



Otro aspecto previsto es la continuidad del acompañamiento terapéutico y profesional de Lautaro mientras participe de los recorridos del camión.

Viera explicó que su hijo actualmente recibe atención de profesionales y que la intención es mantener ese seguimiento, aun cuando se encuentre viajando.

El proyecto contempla organizar las actividades laborales y educativas de manera compatible con las consultas psicológicas, el acompañamiento de terapia ocupacional y otras intervenciones profesionales que requiera.

La familia considera que este aspecto es fundamental para desarrollar una experiencia que combine aprendizaje, trabajo y bienestar personal.

"Él sigue con sus tratamientos sobre el camión. El proyecto apunta a que va a tener su psicólogo, sus entrevistas con el terapeuta ocupacional y con todos los profesionales", explicó Viera.

En ese sentido, remarcó que Lautaro tiene 19 años y continúa atravesando una etapa de formación y desarrollo personal, por lo que el acompañamiento profesional seguirá siendo parte de la planificación.


Buscan financiar la unidad con los ingresos de los fletes



Uno de los principales obstáculos para concretar Rutas Inclusivas es el costo de adquisición de un camión moderno y su equipamiento, una inversión que actualmente supera las posibilidades económicas de la familia.

Por este motivo, Viera comenzó a desarrollar alternativas de financiamiento que permitan poner en marcha el proyecto y sostenerlo mediante su propia actividad comercial.

La propuesta económica contempla que el 30% de lo recaudado por cada flete se destine directamente al pago de la unidad, mediante un mecanismo que permita reservar esos fondos para cumplir con las obligaciones financieras.

El impulsor del proyecto explicó que su intención es establecer una cuenta bancaria específica donde se depositaría automáticamente ese porcentaje de los ingresos.

"Desde el momento que empezaba el proyecto y salía el camión a funcionar, yo habilitaría una cuenta en el banco directamente donde el 30% de cada flete quede en una cuenta del banco para su pago", detalló.

La finalidad es presentar ante una entidad financiera un modelo de devolución respaldado por los ingresos que genere el propio transporte, aunque su viabilidad dependerá de los costos operativos, los contratos comerciales y las condiciones de financiamiento que puedan acordarse.

Viera mencionó al Banco Nación entre las entidades a las que busca presentar la propuesta, aunque aclaró que todavía debe completar documentación y trámites para avanzar formalmente con la gestión.

También manifestó su interés en establecer contactos con fabricantes de camiones como Scania, Iveco, Mercedes-Benz, Volvo y Volkswagen, así como con posibles inversores y empresas privadas que puedan acompañar la iniciativa.

Por otra parte, el proyecto apunta a desarrollar acuerdos comerciales con empresas cerealeras, molinos y otros establecimientos de la región, que eventualmente podrían contratar los servicios de transporte de la unidad.


Evalúan solicitar un camión bajo custodia judicial



Como alternativa a la compra mediante financiamiento bancario, Viera también comenzó a preparar una propuesta para solicitar la utilización de un camión secuestrado que se encuentre bajo disposición judicial.

La idea consiste en presentar el proyecto ante el juzgado correspondiente y solicitar que se evalúe la posibilidad de otorgar el uso de una unidad que reúna las condiciones necesarias para desarrollar la actividad.

Según explicó, se trataría de una autorización de utilización y no de la entrega definitiva del vehículo en propiedad.

"Yo ya tengo todo el proyecto armado para presentar al juzgado. Tengo que ver en qué juzgado puedo encontrar el camión que esté acorde a eso", manifestó.

Esta posibilidad se encuentra todavía en una instancia preliminar y dependería de la situación jurídica del vehículo, las disposiciones legales aplicables y la decisión de la autoridad judicial competente.

Viera aclaró que está trabajando sobre esa alternativa como uno de los primeros pasos para intentar poner en funcionamiento el emprendimiento.

En caso de no prosperar, pretende continuar explorando los mecanismos de crédito y financiamiento privado.


Una convocatoria a empresas, transportistas e inversores



Mientras avanza con la planificación, la familia decidió hacer pública la iniciativa para ampliar los contactos con empresas, posibles patrocinadores y actores vinculados con la actividad del transporte.

La convocatoria está dirigida especialmente a firmas que puedan aportar cargas para transportar, establecer acuerdos comerciales o participar en el financiamiento y equipamiento de la unidad.

También se contempla la incorporación de patrocinadores cuyos nombres y logotipos podrían exhibirse en el acoplado, como una forma de dar visibilidad a las empresas que acompañen el proyecto.

Sus impulsores presentan la propuesta como una iniciativa de triple impacto: económico, social y vinculado con la seguridad, al combinar una actividad comercial con acciones de inclusión y formación.

Viera insistió en que no pretende sostener el emprendimiento exclusivamente mediante aportes solidarios, sino construir un sistema de trabajo que permita cubrir los costos del camión y cumplir con los compromisos que se asuman.

"Yo no ando pidiendo ayuda de nada. El financiamiento mío siempre va a ser pago", afirmó, al explicar que busca un acuerdo económico que permita devolver los fondos utilizados para poner en marcha la actividad.


Un proyecto pensado para el futuro de su hijo



Más allá de los aspectos comerciales y educativos, Eduardo Viera reconoció que la principal motivación para impulsar Rutas Inclusivas es garantizar mayores oportunidades de autonomía y trabajo para Lautaro.

El padre explicó que su intención es dejarle una actividad organizada y con posibilidades de continuidad, de manera que pueda desarrollar su vida laboral en torno a aquello que le interesa.

El proyecto contempla que, si en el futuro Lautaro no reúne las condiciones necesarias para desempeñarse como conductor profesional, igualmente pueda participar en la organización y administración del transporte, con un chofer habilitado a cargo del vehículo.

Viera reconoció que el valor económico de un camión representa un desafío considerable, pero sostuvo que existen distintas alternativas que pretende explorar antes de abandonar la iniciativa.

La propuesta se encuentra todavía en etapa de gestión, sin una unidad incorporada ni financiamiento confirmado, aunque la familia ya cuenta con un esquema de funcionamiento, objetivos educativos y un modelo preliminar de sostenimiento económico.

Rutas Inclusivas busca así convertir una pasión que comenzó durante la infancia en una oportunidad concreta de formación y desarrollo, mientras proyecta llevar a distintas localidades un mensaje de inclusión y acompañamiento familiar.

Desde Villa San Marcial, Eduardo y Lautaro Viera intentan dar forma a un emprendimiento que combine el trabajo en las rutas con la educación, la autonomía personal y la posibilidad de construir un futuro laboral a partir de las capacidades e intereses de cada persona.