La comunidad católica de San Salvador celebró este domingo la Misa patronal en honor a Nuestra Señora de los Dolores, en la capilla “El Salvador”, con una celebración que comenzó a las 19:00 y tuvo como eje la figura de María acompañando a Jesús en la cruz.
Según registró en exclusiva MERCURIO NOTICIAS, durante la homilía el padre Aníbal Aguilera reflexionó sobre los dolores que atraviesan las personas a lo largo de la vida y presentó a María como una figura de acompañamiento y esperanza para los momentos difíciles.
“Para nadie es lindo tener dolor, y menos dolores del alma. María tiene dolor a los pies de la cruz, donde está su hijo, que se entregaba para salvarnos”, expresó el sacerdote.
Aguilera relacionó la experiencia de la Virgen con las situaciones de sufrimiento que pueden atravesarse cotidianamente.
“¿Quién no tiene a veces tristeza, angustia, ganas de llorar? A veces no sabemos qué es lo que nos pasa en el corazón”, señaló el cura.
En ese marco, recordó el pasaje evangélico en el que Jesús, desde la cruz, entrega a María como madre al discípulo amado, una escena que la tradición católica interpreta también como expresión de la maternidad espiritual de María hacia los creyentes. El Vaticano ha destacado esta dimensión de la advocación de la Virgen de los Dolores y su presencia al pie de la cruz.
“Jesús le pide a la madre que tienda su brazo y abrace a la humanidad, y nos abrace a nosotros”, manifestó Aguilera.
El sacerdote invitó a los fieles a confiar a María las dificultades personales: “Que estas pequeñas dificultades que hoy tenemos las podamos poner también bajo su manto y, desde ahí, Jesús nos quiere consolar, secar nuestras lágrimas, las lágrimas del alma”.
La Iglesia Católica conmemora a Nuestra Señora de los Dolores el 15 de septiembre, inmediatamente después de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. La devoción recuerda especialmente el sufrimiento de María durante la pasión y muerte de Jesús y posee antecedentes de varios siglos dentro de la tradición cristiana.
La representación tradicional de esta advocación muestra el corazón de María atravesado por siete espadas, que simbolizan sus siete dolores. Entre ellos se recuerdan la profecía de Simeón, la huida a Egipto, la pérdida de Jesús niño en el templo, el encuentro camino al Calvario, la crucifixión y muerte de Jesús, el descendimiento de la cruz y su sepultura.
La imagen de María al pie de la cruz ocupa un lugar central en esta devoción. Benedicto XVI señaló que allí se cumple la profecía de Simeón sobre el dolor que atravesaría el corazón de la madre de Jesús.
En el cierre de su reflexión, Aguilera destacó que la devoción no se concentra únicamente en el sufrimiento, sino también en encontrar consuelo y esperanza en medio de las dificultades.
“Jesús, bajo el manto de la mamá, nos dice que nos ama y nos hace un gran pedido: que recibamos siempre a María como nuestra mamá en toda nuestra vida. Y esto, en medio del dolor, es una gran alegría”, expresó.
Finalmente, pidió a Nuestra Señora de los Dolores que acompañe a la comunidad y fortalezca la fe.
“Vamos a pedirle a esta María que siempre nos protege, que nos ayude para tener una mirada profunda de fe, un caminar de todos los días de nuestra vida con mucha esperanza y, sobre todo, que enseñe a vivir en Jesús, que es vivir en el amor”, concluyó el sacerdote.