Por: Redacción de Mercurio Noticias
Jubilados, pensionados, trabajadores y representantes de organizaciones gremiales y sociales se movilizaron este martes 1° de septiembre por las calles de Concordia y frente a la sede de PAMI para reclamar garantías en la atención médica, luego de que finalizara el convenio entre el organismo nacional y el Sanatorio Concordia. La protesta reflejó la preocupación por el futuro de alrededor de 15.000 afiliados que hasta ahora tenían al establecimiento privado como prestador de referencia.
La concentración comenzó durante la mañana en la sede de ATE y posteriormente los manifestantes se dirigieron hasta las oficinas de la UGL XXXIV de PAMI, ubicadas en Urquiza y Tucumán. Allí reclamaron respuestas concretas sobre dónde podrán realizar consultas, acceder a especialistas y, especialmente, ser internados en caso de necesitarlo.
El principal motivo de preocupación es que desde este martes el Sanatorio Concordia dejó oficialmente de integrar la red de prestadores de PAMI. La institución había mantenido restricciones en algunas prestaciones desde mayo y finalmente comunicó en junio la rescisión del convenio, que entró en vigencia este 1° de septiembre.
Desde las organizaciones que acompañaron la protesta advirtieron que los adultos mayores podrían verse obligados a recurrir con mayor frecuencia a los hospitales públicos y centros de atención primaria. También plantearon inquietudes por las demoras para conseguir turnos y acceder a determinadas prestaciones médicas.
El conflicto entre ambas partes lleva varios meses. El Sanatorio Concordia aseguró que venía reclamando desde hacía más de diez meses una actualización de los valores que PAMI reconoce por sus prestaciones y sostuvo que los aranceles acumulaban un atraso del 130 por ciento respecto de sus costos. Según la institución, esa diferencia generaba un déficit operativo que hacía inviable continuar brindando el servicio en las mismas condiciones.
El establecimiento aclaró anteriormente que el problema central no era una deuda general por prestaciones ya facturadas, sino el valor de los aranceles pagados por el organismo. De hecho, autoridades del propio sanatorio habían reconocido en julio que PAMI no mantenía una deuda sustancial con la institución, aunque sí cuestionaban el desfasaje entre los montos reconocidos y los costos de funcionamiento.
PAMI, por su parte, confirmó este martes que el 31 de agosto fue el último día de atención en el Sanatorio Concordia y atribuyó la finalización del convenio a una decisión unilateral del prestador. El organismo aseguró que los beneficiarios no quedan sin cobertura y anunció que la cápita será redistribuida entre otros efectores de la red.
Hasta que se complete esa reasignación, PAMI indicó que la atención se mantendrá a través de los prestadores disponibles. En los casos que requieran atención hospitalaria, durante los días previos se había informado que las derivaciones podían realizarse al Hospital Delicia Concepción Masvernat o al Hospital Felipe Heras, de acuerdo con la complejidad de cada paciente.
El organismo también señaló que se garantizará la continuidad de los tratamientos de pacientes oncológicos durante el período de transición y que cada afiliado será informado cuando quede definido su nuevo prestador.
Las estimaciones difundidas durante los últimos días ubican entre 14.300 y aproximadamente 15.000 la cantidad de afiliados vinculados a la cápita del Sanatorio Concordia. La situación también llegó a la Cámara de Diputados de Entre Ríos, donde legisladores de distintos bloques reclamaron una respuesta y un esquema que garantice internaciones, cirugías y tratamientos.
Mientras PAMI avanza con la reorganización de su red, jubilados y organizaciones de Concordia mantienen el reclamo para conocer con precisión cuáles serán los nuevos prestadores y evitar interrupciones en la atención de una población que, por su edad y condiciones de salud, requiere respuestas rápidas y previsibilidad en el acceso al sistema sanitario.
