Por: Redacción de Mercurio Noticias
Según el informe, las proyecciones indican que entre octubre y diciembre las temperaturas del océano Pacífico podrían alcanzar valores pocas veces observados, posicionando al evento 2026/27 entre los más intensos desde que existen registros, junto a los históricos episodios de 1982-83 y 1997-98.
El meteorólogo de Meteored, Mauricio Norman Saldívar, advirtió que muchas ciudades y sectores productivos todavía no están completamente preparados para afrontar un fenómeno de esta magnitud. No obstante, destacó que los avances en los modelos de pronóstico permiten contar con mayor anticipación para planificar medidas de prevención y reducir los impactos.
"El Niño, declarado a principios de junio de este año, se manifiesta de manera gradual y alcanza su mayor impacto hacia el verano, especialmente sobre el nordeste argentino", explicó Saldívar.
El especialista señaló que el fenómeno incrementará las lluvias en la cuenca del Plata y potenciará las crecidas estacionales, aumentando el riesgo de inundaciones en numerosas localidades ribereñas. En ese sentido, recordó que el río Uruguay responde con rapidez a los eventos de lluvia, por lo que ofrece menos tiempo de anticipación que otros cursos de agua, como el río Paraguay.
Los modelos elaborados por Meteored a partir del sistema europeo ECMWF muestran que la señal húmeda de El Niño comenzará a fortalecerse progresivamente desde agosto y será cada vez más evidente durante la primavera.
Entre agosto y octubre, los mayores excesos de precipitaciones se concentrarían sobre el este y nordeste del Litoral, mientras que la región central del país podría registrar lluvias mensuales hasta un 30% superiores a los valores normales.
Para el verano, las proyecciones ubican el núcleo de mayores precipitaciones sobre Chaco, Formosa, Corrientes, Misiones, Entre Ríos y el noreste de Santa Fe, donde los acumulados podrían superar ampliamente los promedios históricos, con excesos superiores a 60 milímetros en algunos sectores.
Además, el modelo prevé lluvias superiores a lo habitual en regiones semiáridas del oeste argentino y parte de la Patagonia, mientras que el oeste del sur patagónico presentaría un marcado déficit de precipitaciones.
Saldívar remarcó que no es necesario un evento extremo de El Niño para que se produzcan inundaciones, ya que en muchas ciudades la combinación de crecidas de los ríos con lluvias intensas puede superar la capacidad de los sistemas de drenaje urbano.
El especialista advirtió que, además de las inundaciones, un escenario de precipitaciones persistentes puede provocar rutas cortadas, daños en alcantarillas y serias complicaciones para la agricultura, la ganadería y el turismo.
Finalmente, sostuvo que la clave es "alertar sin alarmar", promoviendo que tanto los organismos públicos como la población cuenten con protocolos y planes de acción que permitan reducir los riesgos frente a un fenómeno climático de gran magnitud.
