Por: Redacción de Mercurio NoticiasCon la llegada del 1 de agosto, el bar de Mayoraz, en San Salvador, renueva una de las tradiciones más representativas de la región: la preparación y distribución de la caña con ruda, una costumbre que año tras año reúne a numerosos vecinos que se acercan para cumplir con este antiguo ritual.
María Bren, quien durante muchos años estuvo al frente del tradicional comercio y actualmente acompaña la continuidad del negocio junto a Jorge, recordó que la práctica se mantiene desde hace mucho tiempo: "Siempre se preparó. No te puedo decir exactamente desde qué año, pero la gente siempre preguntaba por la caña con ruda y venía a buscarla, incluso desde el día anterior".
La elaboración comienza varios meses antes del 1 de agosto, cuando todavía es posible recolectar ruda fresca.
En diálogo con MERCURIO NOTICIAS, María explicó que corta las ramas, las lava cuidadosamente y las coloca a macerar en botellas con caña blanca. "Cuando veo que la ruda se va a terminar, dos meses antes la corto, la lavo bien y la pongo en las botellas. Hace por lo menos dos meses que está preparada", resaltó.
Aseguró además que siempre utiliza caña pura, siguiendo la receta tradicional: "Siempre la preparé con caña pura. Antes estaba la caña Palanca, pero yo siempre usé esta".
Cada año se preparan alrededor de diez botellas, que prácticamente se agotan durante los primeros días de agosto. "Lo mínimo son diez botellas y casi siempre se consumen todas. Si queda un poco, la gente la sigue buscando hasta que se termina", comentó.
La demanda se mantiene firme porque muchos vecinos consideran que el ritual forma parte de una costumbre que no debe interrumpirse: "No hay primero de agosto sin caña con ruda. La gente del Litoral está acostumbrada a cumplir con esta tradición".
Según la creencia popular, tomar unos sorbos de caña con ruda al comenzar agosto ayuda a proteger la salud durante el mes considerado históricamente como el más difícil del año.
María también mantiene esa costumbre: "Dicen que es la mejor medicina para pasar el mes más bravo. Yo tomo unos traguitos y, gracias a Dios, hasta ahora ando bien".
Con esta práctica, el Bar de Mayoraz vuelve a convertirse en uno de los puntos tradicionales de San Salvador donde vecinos y visitantes renuevan una costumbre transmitida de generación en generación, que continúa vigente como parte del patrimonio cultural del Litoral argentino.