Por: Redacción de Mercurio Noticias
La producción arrocera de Entre Ríos enfrenta uno de sus escenarios más complejos de los últimos años. Así lo plantearon el presidente de la Filial San Salvador de Federación Agraria Argentina, Luciano Challio, y el productor Víctor Odiard, quienes coincidieron en que, pese a obtener buenos rendimientos en la última cosecha, la rentabilidad quedó muy lejos de cubrir los costos de producción.
En declaraciones enviadas a MERCURIO NOTICIAS, Challio aseguró que el sector atraviesa una etapa de profunda incertidumbre. "Pese a la crisis, somos resilientes y queremos seguir apostando al arroz, porque no deja de ser una forma de vida", expresó.
El dirigente recordó que San Salvador, reconocida como la Capital Nacional del Arroz -que de hecho este año tendrá su Fiesta-, sufrió una fuerte reducción en la cantidad de productores durante los últimos años. "Llegamos a ser más de 700 productores en la zona. Hoy no llegamos a 140 los que seguimos produciendo", afirmó.
En ese contexto, explicó que el momento resulta especialmente delicado porque ya comenzó la preparación de los lotes para la próxima campaña. "Reina mucha incertidumbre en una época en la que comienza la preparación de la tierra", sostuvo.
Según Challió, uno de los mayores problemas es la imposibilidad de acceder a créditos adecuados para afrontar los costos de implantación. "Para salir de esta coyuntura necesitamos créditos acordes al contexto, fundamentalmente del Banco Nación. Ese apoyo es vital para seguir produciendo y dándole valor a toda la cadena arrocera", señaló.
El productor indicó que existen expectativas favorables respecto del comportamiento futuro del mercado, aunque aclaró que la situación actual dificulta sostener la actividad. "Pueden soplar buenos vientos para el sector, pero hoy atravesamos una coyuntura muy difícil", remarcó.
Otro de los factores que más impactó sobre la rentabilidad fue el incremento del precio del gasoil. Challió explicó que cada hectárea demanda entre 400 y 600 litros de combustible para completar el ciclo productivo: "El combustible representaba un 32% del costo operativo y en poco tiempo pasó al 54%. El litro de gasoil subió de 1.600 a 2.400 pesos durante la campaña y eso nos sacó completamente de la ecuación", afirmó.
A ese costo se suma el elevado consumo de energía para el riego, que se realiza durante aproximadamente cien días mediante pozos de extracción de agua.
Frente a este panorama, Challio estimó que la superficie destinada al cultivo volverá a disminuir. "Si no aparecen señales concretas, especialmente en materia de financiamiento, la provincia puede perder entre 15.000 y 20.000 hectáreas más de arroz", advirtió.
Además, recordó que los suelos vertisoles característicos de la región son especialmente aptos para este cultivo y difíciles de reemplazar por otras alternativas productivas.
Por su parte, Víctor Odiard explicó que la campaña dejó buenos resultados desde el punto de vista productivo, aunque insuficientes para equilibrar los costos. "Obtuvimos entre 8.000 y 8.500 kilos por hectárea, que son buenos rindes para la zona, pero necesitábamos al menos 12.500 kilos para cerrar los números", señaló.
El productor indicó que el pequeño y mediano productor fue el más perjudicado porque debió vender rápidamente su cosecha para afrontar compromisos financieros. "Quien pudo guardar el arroz hoy está un poco mejor porque el precio comenzó a recuperarse, pero el pequeño productor tuvo que vender enseguida y no pudo aprovechar esa mejora", explicó.
Odiard recordó que durante la campaña 2023/24 el arroz alcanzó valores históricos cercanos a 400 o 420 dólares por tonelada, mientras que actualmente ronda los 220 dólares. "El productor tiene pocas herramientas para defenderse. Vende al precio que le ofrecen y los valores dependen en gran medida del mercado internacional", afirmó.
También señaló que el bajo volumen de exportaciones registrado durante los primeros meses del año contribuyó a profundizar la crisis que atraviesa el sector.
Pese al complejo escenario, los productores coincidieron en que el arroz continúa siendo una actividad estratégica para San Salvador y Entre Ríos, y manifestaron su intención de seguir apostando al cultivo, aunque insistieron en que el acceso al financiamiento será determinante para sostener la próxima campaña.