Por: Redacción de Mercurio Noticias
El padre Raúl Joannás celebró sus 51 años de sacerdocio con un emotivo mensaje en el que recordó el día de su ordenación en Roma, presidida por el papa San Pablo VI, repasó el nacimiento de su vocación, agradeció a las personas que marcaron su camino y renovó su compromiso con la misión sacerdotal. Actualmente presta servicio en la parroquia Inmaculada Concepción de Federación, aunque gran parte de su ministerio estuvo ligado a San Salvador, comunidad que recordó con especial cariño.
En una entrevista con el canal María de la Concordia, Joannás evocó con emoción el momento en que fue ordenado sacerdote, el 29 de junio de 1975, en la Plaza San Pedro del Vaticano, junto a otros 344 diáconos provenientes de distintos países del mundo.
Recordó que desde la Diócesis de Concordia viajaron junto a él los sacerdotes Daniel Simmerman y Omar Ojeda, acompañados por monseñor Ricardo Rösch, quien hizo posible el viaje a Roma.
"San Pablo VI nos impuso las manos a cada uno y nos dio el abrazo de paz. Entre los 345 sacerdotes, el primer abrazo de paz me lo dio a mí. Siempre lo viví como una gracia inmensa", expresó.
Joannás aseguró que sintió el llamado de Dios desde muy pequeño. "Nací prácticamente con la idea de ser sacerdote. Ya en segundo grado tenía claro que ese era mi camino y nunca tuve dudas", recordó.
También compartió una historia familiar que marcó profundamente su vocación. Relató que su tío, el padre José Joannás, falleció en 1949 cuando estaba por celebrar misa en Villaguay.
Según contó, años después supo que su madre, al enterarse de aquella pérdida, expresó: "Va a haber otro para reemplazarlo". Tiempo después nació él, el undécimo hijo de la familia, a quien llamaron Raúl José.
"Antes de que estuviera en el vientre de mi madre, Dios ya me conocía y me había llamado", afirmó, citando un pasaje de las Sagradas Escrituras.
Tras regresar de Roma, Joannás permaneció un tiempo junto a monseñor Ricardo Rösch mientras completaba las materias pendientes de Teología.
Una vez finalizados sus estudios, fue destinado a la parroquia Inmaculada Concepción, donde inició su ministerio sacerdotal junto al padre Carlos Zavala. "Considero esta parroquia como mi casa. Aquí di mis primeros pasos como sacerdote y guardo recuerdos muy hermosos de esos años", expresó.
También dedicó un especial reconocimiento a monseñor Ricardo Rösch, de quien destacó su cercanía y su permanente acompañamiento hacia los sacerdotes.
"Fue un hombre bueno, bondadoso, con un corazón enorme. Siempre nos contenía y nos hacía sentir acompañados", recordó.
Actualmente, el sacerdote desarrolla su labor pastoral en la ciudad de Federación. Explicó que llegó allí luego de atravesar un delicado problema de salud que requirió una cirugía y un prolongado tratamiento de recuperación.
"El obispo me envió a Federación para recuperarme. Hoy estoy mucho mejor y puedo colaborar nuevamente con la comunidad", señaló.
Con motivo de este nuevo aniversario sacerdotal, Joannás decidió regresar simbólicamente al lugar donde comenzó su ministerio para renovar su compromiso con la vocación.
Inspirado en un pasaje del libro del Apocalipsis, reflexionó sobre la necesidad de mantener vivo el entusiasmo del primer llamado.
"El Señor nos dice: 'Tengo algo que reprocharte: has dejado enfriar el amor primero'. Hoy le pido a Dios que renueve en mí ese amor y también en toda nuestra diócesis", manifestó.
Finalmente, el sacerdote dejó una bendición para toda la comunidad, deseando que "el Señor los bendiga y los proteja, haga brillar su rostro sobre ustedes, les muestre su misericordia y les conceda la paz".