Por: Nelson Lalanda, editor responsable de MN
Uno de los ejes principales fue la incómoda presencia de la multisectorial integrada por los gremios de San Salvador. Si querían blindar al gobernador ante la presencia de los sindicalistas, la verdad, es que no pudieron hacerlo. Los gremialistas estuvieron adentro del tinglado del polideportivo y luego lograron colarse por otras de las calles para llegar hasta el jardín de infantes. Sabido es que reclaman en contra de la reforma previsional.
La primera molestia fue porque se “filtró” la visita del mandatario a General Campos. De hecho fue el propio intendente Javier Mendelovich que lo confirmó en primicia en un contacto en vivo con el programa “Otra mañana” de MERCURIO TV. Fue el jueves pasado. Ese día el mandatario estuvo en Arroyo Barú y fue consultado por nuestro medio sobre su visita a General Campos y respondió incómodo que este lunes estaría en la localidad del departamento San Salvador.
Esa molestia de que se haya informado la llegada del gobernador se la hicieron saber a Mendelovich y cuando Frigerio pisó el Polideportivo y observó la presencia de los sindicalistas, no gustó. Se lo notó visiblemente molesto e incómodo al gobernador, que no le gusta este tipo de protestas con pancartas y algún posible epíteto que se pueda lanzar en su contra.
El otro que no la pasó nada bien fue el intendente de San Salvador, Jorge Zambón. Primero porque no se lo habría invitado al evento. Ni a él, ni a su señora, ni a la viceintendente Daniela Casse, quienes se hicieron presentes en el acto. De hecho, la segunda en el mando en San Salvador (hablamos de Daniela Casse, aclaramos por las dudas) quedó relegada a una tercera o cuarta fila, ni silla designada tenía. En tiempos de Whatsapp, Telegram, o el viejo y querido e-mail, no hubo paloma mensajera ni señal de humo que funcione al parecer.
Y segundo, porque uno de los “cabecillas” del reclamo en contra del gobernador era ni más ni menos que uno de sus funcionarios, el también sindicalista Martín Santana, que atiende de los dos lados del mostrador. En esta gestión y en la anterior de Lucas Larrarte. Es titular del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales pero también es titular del departamento de Inspección General y Gestión Ambiental del municipio.
Al ser funcionario de Zambón se supone que debiera estar alineado a las políticas del gobernador Frigerio. Pues no. Le puede más su rol sindical y por eso no se pone colorado al agarrar una pancarta con el “No a la Reforma previsional” y agitarlo ante el Concejo Deliberante como pasó en la última sesión o frente al propio Frigerio y ante la presencia de su jefe como pasó este lunes. 
Esta situación provocó que un alto funcionario de Frigerio encare a Zambón y le pregunte por Santana si era su funcionario. De acuerdo a lo que pudo observar este medio a la distancia, Zambón agachó la cabeza y según confió una fuente, el intendente intentó decir que no pero finalmente debió admitirlo ante la presión del ladero del gobernador que tenía la posta del dato en cuestión. “Es que viene de la gestión anterior, y conviene tenerlo de nuestro lado porque está en el sindicato”, habría afirmado el presidente municipal palabras más, palabras menos. “Esto es inexplicable, no puede ser”, le reclamó el funcionario provincial quien se encargó de vociferarlo a quien se lo pregunte. El enojo estaba instalado.
Después vendría el otro momento incómodo. El discurso de Mendelovich donde le decía en la cara al no invitado que General Campos se iba a quedar con la Cooperativa Arrocera de San Salvador porque la misma anunció el traslado a la localidad y ya tenían agendada una reunión con el gobernador tras el evento del aniversario. Además, le decía que ellos no ponían palos en la rueda a los que trabajan y que por eso apostaban a que una de las industrias más importantes de San Salvador abandone la ciudad. A sabiendas de que por aquí lo que sobran son palos en la rueda. Sino pregúntenle a los emprendedores locales y la política del “No” constante de la gestión.
Otra situación que no pasó desapercibida fue cuando Mendelovich le reconoció las gestiones al senador Marcelo Berthet delante del propio Frigerio, dentro del jardín de infantes. De hecho, no estaba previsto que el legislador esté presente en la conferencia de prensa, pero ante las palabras elogiosas del intendente de General Campos fue llamado a integrarla. No fue el día de Zambón. Sabida es su pésima relación con el senador y al parecer, desde hace un tiempo, con su colega del otro pueblo.
Ahora habrá que ver si sucede algo con Martín Santana ante la furia desatada en el gobierno. ¿Zambón tomará cartas en el asunto? ¿Santana elegirá el escritorio o el piquete? ¿En caso de que todo siga igual, Zambón se estaría ubicando en la vereda de enfrente del gobierno? ¿Si Santana dimite en el funcionariado comenzará una relación más hostil con el Ejecutivo?
Lo cierto es que al gobierno no le gustó que un funcionario de un municipio alineado se ponga con un cartel a protestar en contra de su líder. ¿Valdrá la pena dinamitar puentes por la doble moral de un funcionario? ¿O pesará más el temor de un conflicto latente con el Sindicato que se encontraría contenido por la doble vara? ¿Tendrá Santana el consenso suficiente dentro de su gremio si esta situación escala?
No tenemos las respuestas, pero en el juego de la política, todo puede suceder.