Por: Redacción de Mercurio Noticias
La convocatoria anunciada para las 19:00 reunió, en su punto más alto, a unas 200 personas que se manifestaron para expresar su inconformidad ante la creciente cantidad de robos de motocicletas en la ciudad.
El encuentro comenzó en torno al monumento al Sembrador, del lado de la Terminal de ómnibus, frente al cuartel de Bomberos. En un inicio no hubo oradores, pero cerca de las 19:15 los presentes comenzaron a marchar mientras aplaudían, dirigiéndose hacia la comisaría.
Durante el recorrido, los vecinos hicieron oír su reclamo con palmas constantes, mientras algunos automovilistas acompañaban tocando bocina. Sin embargo, hasta las 20:30 no hubo presencia policial para dialogar con los manifestantes, lo que generó sorpresa entre los presentes.
La situación se aclaró cuando un patrullero llegó por calle Estrada y se detuvo frente al Registro Civil. Del vehículo descendió el subcomisario Mauricio García, quien explicó que venía de intervenir en la localización de una de las motos cuya sustracción había motivado la protesta.
Según detalló Villa Elisa al día, entre las 20:30 y las 21:15, García respondió a las preguntas de los vecinos, en algunos casos en tono crítico hacia el accionar policial y en otros buscando entender los motivos de la reiteración de los delitos. “Eran 200 contra uno”, describía la escena, en la que el funcionario, con tono sereno y firme, intentó encauzar el diálogo sin confrontar con los manifestantes.
Durante el intercambio, el subcomisario señaló que una de las problemáticas recurrentes es la participación de menores de edad en hechos delictivos. Mencionó el caso de un joven de 13 años, oriundo de Villa Elisa, conocido tanto por la Policía como por los vecinos, y remarcó que la legislación vigente —y la que entrará en vigencia— limita las posibilidades de sanción efectiva en estos casos.
Ante el reclamo de los presentes sobre la responsabilidad familiar, García explicó que la madre del menor “conoce la situación y pide ayuda para encausarlo”, ya que trabaja y no cuenta con medios para supervisarlo. También hizo referencia a las dificultades para avanzar en la cadena delictiva posterior al robo, como la comercialización de los objetos sustraídos, señalando que muchas veces esos circuitos se diversifican y quedan sujetos a normativas de carácter más correctivo que punitivo.
En cuanto al uso de cámaras de seguridad, detalló que las imágenes se monitorean en la comisaría, aunque no hay personal dedicado exclusivamente a esa tarea. Indicó que el acceso al material, tanto de cámaras públicas como privadas, puede resultar complejo y requiere tiempo para su análisis y posterior incorporación a expedientes judiciales.
García también explicó que incluso en casos de flagrancia es necesario reunir pruebas y documentar los hechos, ya que el testimonio por sí solo no alcanza para imputar a una persona, especialmente cuando se trata de menores.
Durante la manifestación, algunos vecinos se expresaron con mayor énfasis, mientras otros intentaron plantear sus inquietudes de forma más moderada. Con el paso del tiempo, la concentración fue disminuyendo, dejando como reflexión compartida la dificultad de prevenir ciertos delitos, en particular cuando intervienen factores como el descuido, por ejemplo, dejar las motos con la llave colocada.
Si bien no fue un eje central del intercambio, también sobrevoló la idea de que detrás de muchos de estos hechos existe una necesidad económica, vinculada en algunos casos al consumo problemático de drogas, una problemática que, según se señaló, se manifiesta en distintos sectores de la ciudad.