Por: Redacción de Mercurio Noticias
Durante gran parte del verano, el Este del país ha enfrentado un patrón atmosférico persistente caracterizado por la falta de sistemas de precipitación regionales, lo que ha generado un déficit significativo de lluvias, altas temperaturas y repetidas olas de calor. Este fenómeno se debe a sistemas de alta presión estacionarios que han limitado el avance de frentes fríos y la formación de tormentas.
El impacto más notable ocurrió en el Litoral, el noreste argentino, Córdoba y gran parte de la provincia de Buenos Aires, mientras que el oeste del país, especialmente Cuyo y el noroeste argentino, ha registrado precipitaciones por encima del promedio. Las temperaturas extremas, tanto en sus valores máximos como en la duración de las olas de calor, han establecido récords históricos en algunas regiones, como la Patagonia.
De acuerdo con el modelo del Centro Europeo (ECMWF), se espera un debilitamiento gradual del bloqueo atmosférico hacia la segunda semana de febrero. Este cambio podría traer un aumento en las precipitaciones en el noreste argentino y el Litoral, aunque no se anticipa una recuperación hídrica completa. Córdoba y Buenos Aires seguirían con lluvias por debajo del promedio, aunque menos restrictivas. Además, se prevé un descenso de temperaturas en la Patagonia y el centro del país, marcando una ruptura parcial con las condiciones cálidas predominantes del verano.