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Policiales
UN POLICÍA DENUNCIADO POR VIOLENCIA EN SAN SALVADOR
De la soberbia, subestimación y la información selectiva
Es de manual. Es casi una norma de estilo. La Policía siempre informa sobre hechos “positivos” y si puede ocultar o por lo menos no informar los negativos, lo hace. No es de esta gestión, pasa en todas. Si un medio de prensa no se entera, obviamente no agitarán el avispero. Pero llama la atención el nivel de soberbia de las respuestas que se obtienen por parte de un funcionario, que ya en un primer contacto ni bien asumió, lo notamos, sumado a la subestimación de nuestra ciudad.
Por: Nelson Lalanda, editor responsable de MN

Viernes, 23 de Febrero del 2024 - 23:07 hs.
De la soberbia, subestimación y la información selectiva
Gerardo Schumacher, jefe de Policía San Salvador.

En las últimas horas, se registró un hecho grave para la fuerza policial. Uno de sus funcionarios fue denunciado por violencia de género por parte de su pareja, una menor de edad (de yapa).

Al parecer la adolescente concurrió con su padre a sede policial a radicar la denuncia contra el agente, el cual no quedó detenido, como suele ocurrir como cualquier persona de a pie, hasta que la Justicia determine su situación.

Muy por el contrario, la Policía, la Fiscalía o en definitiva la Justicia determinó que se lo apañe, enviándolo a la Comisaría de General Campos, pero a su vez le habrían quitado el arma y el celular, pero no fue detenido.

Con la excusa de que hay una menor de por medio (hoy se acuerdan de que es una menor), desde la Fiscalía se informó a MERCURIO NOTICIAS: “No podemos brindar información por ser una causa de violencia de género donde la víctima es adolescente”.

A esto, este medio respondió: “Nos interesa de igual manera saber la situación del funcionario público, por el hecho de ser tal”.

Silencio total. No hubo más respuestas. La excusa es que es una menor la involucrada. Poco nos interesa saber los detalles de los hechos, es más, no preguntamos por la menor, preguntamos por el funcionario al que la ciudadanía le paga un sueldo. ¿En qué situación se encuentra? La cobertura es evidente.

Ninguneo


Pero aún más insólita fue la respuesta del jefe de Policía, Gerardo Schumacher. MN le preguntó: “Quería conocer la situación actual del efectivo detenido por violencia de género”. Dando por sentado que el funcionario estaba en esa condición, debido al hecho, y por otros casos que han ocurrido.

“Buenas noches, no tengo ningún efectivo detenido”, fue la respuesta del jefe de Policía a través de WhatsApp. Bien, no negaba el hecho, pero confirmaba que su súbdito no estaba detenido.

Este medio le insistió: “Denunciado si”, a lo que respondió: “Preguntaste detenido”. Terrible nivel de respuesta. Dimos por concluida la conversación, no sin antes hacerle notar la soberbia que manejaba.

Es el mismo nivel de soberbia y de subestimación de la ciudad que Schumacher manifestó en la primera entrevista que tuvo con distintos medios, por ejemplo con MN que minimizó a la ciudad por ser “chica” y el nivel de delitos “es baja”.

Con otro medio, Schumacher afirmó que “San Salvador es un paraíso al lado de las otras jurisdicciones”. Al día siguiente de esa publicación, el “paraíso” se vio sacudido por el violento asalto que sufrió un contador y su esposa en pleno mediodía. Un asalto similar ocurrió esta semana, más o menos a la misma hora. No hay que minimizar ni subestimar a una ciudad chica. Tampoco escupir para arriba porque el gargajo puede caer en la cara.

En declaraciones a MN, el jefe policial chapeó con su currículum al mencionar que “tengo 29 años de servicio, he pasado por muchas oficinas, muchas por la parte investigativa, mucho tiempo trabajando de civil en la Dirección de Investigaciones, en la División de Delitos Complejos, en la División de Delitos Económicos, jefe de Investigaciones en Paraná y en La Paz”. ¿Acaso considerará que el hecho de que lo hayan enviado a San Salvador es un castigo? Es una de las departamentales más pequeñas, quizás con semejante trayectoria y con 29 años en la fuerza esperaba estar al frente de alguna Dirección provincial, pero terminó en el “paraíso”.

La misma soberbia sostiene a la hora de atender a los medios de prensa, salvo que sean provinciales. “Solo los voy a atender los lunes, porque no pudo descuidar la investigación de un hecho o el trabajo policial por atender a la prensa”. Así le dijo el jefe policial a este cronista que cometió el terrible pecado de concurrir a su oficina un jueves, en un primer contacto que se tuvo con el funcionario.

En 20 años, hemos lidiado con todo tipo de jefes policiales, más o menos accesibles. Tuvimos una jefa censora de la prensa que no enviaba gacetillas por no tener tiempo. Los jefes van y vienen, un año o máximo dos y ya no están más, nosotros seguimos estando con la información oficial o no, pero aquí estamos para informar. Y no estamos para ser complacientes ni con el jefe de Policía, ni con el intendente, ni con el gobernador, y ni siquiera con el Papa. 

Los hechos son la noticia. Y eso es a lo que nos dedicamos. A contarlos, les guste a quien les guste. La forma selectiva de publicar los hechos de violencia de la Policía es notable. En el que involucran a un funcionario de su fuerza no se informa, no se lo detiene, no nada. Pero a un abogado caído en desgracia o a un sujeto que fue borracho a pelearse con su mujer, son fotografiados y publicados. Esta forma selectiva atenta con la transparencia con la que la actual gestión provincial se llena la boca. El ministro de Seguridad no debería estar orgulloso de esto.

Estamos agradecidos con la información que nos proporcionan, porque la gente tiene que saber. Somos un pueblo chico, sí, pero no en todos lados ocurre que la prensa sea punzante, busque e informe de la manera que se hace en esta ciudad. Lamentamos que la escoba nueva haya barrido bien en un principio, con policías en la calle, en espacios públicos –como la Plaza saludable donde había un agente que saludaba amablemente-, pero últimamente ya no están.

Las escobas nuevas suelen barrer bien, pero a las escobas hay que cuidarlas, porque si las dejamos a la intemperie bajo la lluvia, o en pleno sol, las cerdas comienzan a deteriorarse y solo quedarán para barrer el patio trasero. Patio trasero que muchas veces está muy sucio.