
El Niño 2026-2027 continúa intensificándose y podría alcanzar hacia el final del año valores excepcionales, aumentando la probabilidad de una primavera y un verano con períodos más húmedos en buena parte del Litoral argentino.
Según el análisis de Meteored, el norte de Entre Ríos aparece entre las zonas donde durante octubre y noviembre podrían registrarse precipitaciones mensuales entre 20 y 50 milímetros por encima de los valores habituales, mientras que diciembre presentaría una señal húmeda más extendida sobre gran parte del país.
Los datos más recientes muestran que el índice semanal de la región Niño 3.4 alcanzó +2,2 °C, luego de haber registrado +1,8 °C durante agosto, confirmando un proceso de rápido fortalecimiento del calentamiento del Pacífico ecuatorial.
La NOAA mantiene una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcance una categoría muy fuerte durante los próximos meses. Además, calcula un 75% de probabilidades de que el RONI trimestral llegue a +2,5 °C o más entre octubre, noviembre y diciembre, un nivel que lo colocaría entre los episodios más intensos de la serie iniciada en 1950.
El pronóstico oficial de la NOAA establece para el trimestre octubre-noviembre-diciembre un valor central de RONI de +2,67 °C, aunque existe un rango de incertidumbre alrededor de esa estimación. Centro de Predicción Climática
Mauricio Saldívar, especialista de Meteored, señala que el evento podría alcanzar una intensidad cercana a +2,7 °C, con su mayor desarrollo hacia diciembre.
El RONI —Índice Oceánico Relativo de El Niño— busca medir la señal de El Niño descontando parte de la influencia del calentamiento general de los océanos tropicales. La propia NOAA advierte que un valor muy elevado del índice no garantiza impactos igualmente extremos en una región determinada.
Para Argentina, los modelos utilizados por Meteored muestran una tendencia hacia mayor humedad y más oportunidades para lluvias, aunque con diferencias regionales y mensuales.
Durante octubre y noviembre, la señal de precipitaciones por encima de lo normal sería más importante sobre el nordeste del país.
En el norte de Entre Ríos, el análisis del modelo europeo ECMWF difundido por Meteored proyecta anomalías positivas del orden de 20 a 50 milímetros mensuales, mientras que Corrientes, Misiones y sectores del Chaco y Formosa podrían presentar excesos superiores.
Esto no significa que todos los días serán lluviosos ni que esos milímetros caerán de manera uniforme: se trata de una tendencia mensual respecto del promedio climático.
Según el análisis de Meteored, durante diciembre las anomalías positivas de precipitación podrían extenderse sobre una porción mucho mayor del territorio argentino.
Ese escenario cobra importancia para la cuenca del Plata, debido a que lluvias persistentes en diferentes sectores de la cuenca pueden generar respuestas posteriores en los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay.
El río Uruguay suele responder de manera relativamente rápida a episodios de precipitaciones importantes dentro de su cuenca, mientras que la evolución del Paraná depende de lluvias acumuladas sobre una superficie mucho más extensa.
El panorama presentado mantiene anomalías positivas durante enero, febrero y marzo de 2027, principalmente sobre el norte del Litoral.
También aparecen sectores de Cuyo, La Pampa y áreas del norte y oeste bonaerense con lluvias superiores a los valores normales durante algunos de esos meses.
Para Entre Ríos, esto coloca a la evolución de las precipitaciones y de las cuencas hídricas entre las variables que deberán seguirse durante la primavera y el verano.
Los especialistas remarcan una diferencia importante: la intensidad de El Niño en el Pacífico no determina automáticamente la magnitud de las inundaciones en Argentina.
Los episodios de 1982-83 y 1997-98, por ejemplo, tuvieron características e impactos hidrológicos distintos pese a encontrarse entre los eventos más intensos registrados.
La NOAA también señala que, aunque un Niño más fuerte aumenta las probabilidades de impactos típicamente asociados al fenómeno, estos no están garantizados y dependen de múltiples factores atmosféricos y regionales.
Por eso, todavía no es posible anticipar si el ciclo 2026-2027 derivará en crecidas de gran magnitud. La evolución de las lluvias durante los próximos meses será determinante.
El escenario actual obliga a prestar especial atención a las sucesivas actualizaciones de los pronósticos estacionales y a la evolución de las cuencas.
La próxima actualización oficial del diagnóstico de El Niño de la NOAA está prevista para el 8 de octubre, cuando se conocerán nuevos datos sobre la intensidad y evolución esperada del fenómeno.