
El informe correspondiente al primer semestre de 2026 determinó que el 32,3% de las personas que viven en los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares se encontraban debajo de la línea de pobreza. En el semestre anterior el índice había sido del 28,2%, por lo que el aumento fue de 4,1 puntos porcentuales.
La indigencia también aumentó a nivel nacional: pasó del 6,3% al 7,5%. Dentro del universo directamente relevado por el INDEC, compuesto por poco más de 30,1 millones de personas, unas 9,7 millones eran pobres y 2,2 millones indigentes.
El organismo explicó que durante el período los ingresos familiares crecieron menos que las canastas utilizadas para determinar las líneas de pobreza e indigencia. El ingreso per cápita familiar aumentó en promedio 11,5%, mientras la Canasta Básica Alimentaria subió 21,4% y la Canasta Básica Total, 19,6%. Esa diferencia contribuyó al incremento de ambos indicadores.
Además, la pobreza volvió a afectar especialmente a los menores: el 44,5% de los niños de hasta 14 años vivía en hogares pobres durante los primeros seis meses de este año.
La situación es considerablemente más grave en Concordia. El 56,2% de las personas se encontraba debajo de la línea de pobreza durante el primer semestre, equivalentes a aproximadamente 94.000 habitantes. En hogares, la incidencia fue del 43,6%.
Con ese porcentaje, Concordia quedó como el aglomerado con mayor incidencia de pobreza entre los 31 relevados por el INDEC. El segundo registro más alto correspondió a Gran Resistencia, con 48,6%. El nivel concordiense quedó 23,9 puntos porcentuales por encima del promedio nacional, que fue del 32,3%.
La indigencia alcanzó al 12,7% de los concordienses, alrededor de 21.000 personas. Fue el segundo nivel más alto del país, detrás de Gran Resistencia, que registró 17,3%.
La evolución de los últimos dos años permite observar con mayor claridad qué ocurrió en Concordia. En el primer semestre de 2024, en medio del salto general de la pobreza nacional, Concordia había llegado al 65,8%, con una indigencia del 26,4%.
Durante la segunda mitad de aquel año el indicador bajó al 57,1% y continuó descendiendo hasta 49,2% en el primer semestre de 2025. Sin embargo, en el segundo semestre de 2025 la tendencia dejó de mejorar y la pobreza subió levemente al 49,9%.
Ahora, con el 56,2% registrado en la primera mitad de 2026, Concordia suma un incremento de 6,3 puntos en apenas un semestre y de 7 puntos respecto del mismo período del año pasado.
Hay, sin embargo, una diferencia entre pobreza e indigencia. Mientras la pobreza aumentó con fuerza respecto del cierre de 2025, la indigencia pasó de 13,6% a 12,7%, una reducción de 0,9 puntos. Es decir, aumentó la cantidad de personas cuyos ingresos no alcanzan para cubrir la canasta total, pero disminuyó levemente la proporción ubicada por debajo de la canasta exclusivamente alimentaria.
Los números permiten distinguir dos períodos. Entre el primer semestre de 2024 y el primer semestre de 2025 hubo una mejora muy marcada: la pobreza cayó de 65,8% a 49,2%, una reducción de 16,6 puntos. Pero esa trayectoria se interrumpió posteriormente: subió a 49,9% a fines de 2025 y saltó al 56,2% en los primeros seis meses de 2026.
Por lo tanto, el último dato no muestra una mejora sostenida en Concordia. La ciudad continúa mejor que durante el pico extraordinario de comienzos de 2024 —el índice actual está 9,6 puntos por debajo de aquel 65,8%—, pero perdió una parte importante de la reducción conseguida posteriormente y volvió a niveles cercanos a los de fines de 2024.
La comparación también muestra que el problema sigue siendo estructural: incluso cuando la pobreza nacional había bajado al 28,2% en el segundo semestre de 2025, Concordia permanecía en 49,9% y encabezaba la medición. Ahora, con el deterioro registrado durante 2026, la distancia respecto del promedio nacional volvió a ampliarse.
La medición se basa en los ingresos de los hogares frente al costo de las canastas y está influida, entre otros factores, por empleo, salarios, inflación, transferencias sociales y actividad económica. Lo que sí permite afirmar la serie oficial es que, desde el punto de vista del indicador, la reducción observada hasta comienzos de 2025 se revirtió parcialmente durante el último año.