11/08/2026  -  Producción
SENASA
Entre Ríos intensifica la vigilancia para evitar el ingreso del picudo rojo
El organismo sanitario brindó una capacitación en Concordia y remarcó la importancia de comunicar inmediatamente cualquier sospecha. El insecto puede causar daños severos y permanece considerado ausente del territorio continental argentino, aunque está presente en Uruguay y fue detectado a comienzos de 2026 en la isla Martín García.

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria reforzó en Entre Ríos las tareas de prevención y vigilancia frente al picudo rojo de las palmeras, una plaga capaz de provocar graves daños y la muerte de ejemplares nativos y ornamentales. Durante una actividad realizada en Concordia, especialistas explicaron cómo reconocer el insecto y sus síntomas y remarcaron que cualquier sospecha debe ser comunicada de manera inmediata para permitir una rápida intervención.

La exposición se realizó en el marco del ciclo “60 años del Parque Nacional El Palmar”, organizado junto al área protegida y el Museo Provincial de la Imagen.

La preocupación está centrada en la proximidad de la plaga. El picudo rojo, cuyo nombre científico es Rhynchophorus ferrugineus, está presente en la República Oriental del Uruguay y fue detectado a comienzos de este año en la isla Martín García.

Sin embargo, de acuerdo con la información del SENASA, continúa siendo considerada una plaga ausente y de importancia cuarentenaria en el territorio continental de Argentina, por lo que las acciones preventivas resultan fundamentales para evitar su dispersión.


Puede permanecer oculto hasta causar daños graves


Uno de los principales problemas para detectar al picudo rojo es su comportamiento. Las larvas se desarrollan y alimentan en el interior de las palmeras, por lo que los primeros daños pueden pasar inadvertidos.

Cuando los síntomas externos se hacen evidentes, la infestación puede encontrarse en un estado avanzado.


Los ejemplares adultos pueden alcanzar hasta cinco centímetros de largo y presentan un cuerpo rojizo o anaranjado, con manchas negras y una cabeza caracterizada por un pico alargado.

Las larvas excavan galerías mientras se alimentan de los tejidos internos del tronco o estípite. Este proceso debilita progresivamente a la planta, provoca su decaimiento y puede ocasionar la muerte de la palmera en un período relativamente corto.


Especial atención sobre las palmeras entrerrianas


Durante la capacitación, profesionales de la Coordinación Regional de Protección Vegetal del Centro Regional Entre Ríos explicaron la biología del insecto, los principales síntomas asociados a una infestación y los procedimientos adecuados para recolectar y acondicionar muestras.

La prevención adquiere especial relevancia en Entre Ríos debido a la presencia de palmares naturales y especies ornamentales distribuidas en numerosas localidades.

En ese marco, SENASA mantiene una articulación con municipios, comunas, organismos provinciales y Parques Nacionales para verificar la situación fitosanitaria de cada departamento y actuar rápidamente ante eventuales denuncias.

El objetivo es detectar cualquier posible foco en sus primeras etapas y evitar que la plaga pueda establecerse y extenderse hacia otras zonas.


Piden comunicar cualquier sospecha


Ante la aparición de síntomas compatibles con el picudo rojo o la detección de un insecto que reúna características similares, las autoridades recomiendan no manipular ni trasladar material vegetal potencialmente afectado y realizar la denuncia correspondiente.

Los avisos pueden efectuarse mediante el Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo de Plagas (SINAVIMO) o directamente en las oficinas del SENASA.

La detección temprana será determinante para proteger tanto las palmeras nativas como las ornamentales y reducir el riesgo que esta plaga representa para la biodiversidad y el patrimonio natural de Entre Ríos.

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