
La cadena arrocera enfrenta un escenario de marcada incertidumbre de cara a la campaña 2026/2027. Así lo describió el gerente de la Cooperativa Arrocera de San Salvador, Rubén Gerffau, quien explicó que el mercado atraviesa una fuerte caída de precios mientras los costos de producción continúan en aumento.
En ese marco, en diálogo con Campo e Industria resaltó: "La situación general de la cadena arrocera hoy es bastante complicada. Hay mucha producción a nivel mundial y regional, los precios se han desplomado y, al mismo tiempo, subieron mucho el combustible y los fertilizantes. Hoy tenemos bajos precios del arroz con altos costos para producir".
Gerffau señaló que muchos productores analizan reducir o directamente abandonar la siembra debido a la escasa o nula rentabilidad del cultivo: "Hay una expectativa de reducción de superficie porque el productor no ve rentabilidad y además tiene serios problemas para financiar los insumos. Hay productores con un capital de trabajo muy bajo y se les va a hacer difícil conseguir financiamiento."
Aunque aún no existen cifras definitivas, el dirigente indicó que en el sector se habla de una posible caída cercana al 20 por ciento del área sembrada. "Son estimaciones muy en el aire, pero se habla de una reducción de alrededor del 20 por ciento. También dependerá del clima, porque si comienzan las lluvias antes de terminar la preparación de los lotes, la superficie podría caer todavía más", afirmó.
El gerente explicó que el precio del arroz permanece prácticamente sin cambios desde el año pasado y que el leve repunte registrado este año no alcanza para compensar el incremento de los costos. "Hoy producir una hectárea de arroz requiere obtener rendimientos superiores a los 10.000 kilos por hectárea, cuando el promedio normalmente está entre los 8.000 y 9.000 kilos. Es muy difícil cerrar la ecuación", aseguró.
Uno de los factores que más impacta sobre los costos es el valor del gasoil, debido a que la mayor parte de la producción regional utiliza sistemas de riego mediante motores a combustión: "El gasoil es uno de los costos que más influye. La mayoría de las arroceras de la zona riegan con pozos profundos y motores a explosión, por lo que cualquier aumento repercute directamente en los costos de producción".
A esto se suman los elevados costos logísticos y la presión impositiva: "Tenemos cargas sociales, ingresos brutos, impuestos sobre los combustibles, el impuesto al débito y crédito bancario y costos muy altos para llevar el arroz hasta el puerto. Todo eso termina jugando en contra de la rentabilidad", explicó Gerffau.
Por otro lado, sostuvo que tanto el mercado interno como el internacional atraviesan un período de escasa demanda.
Actualmente, la cooperativa exporta principalmente a Chile, Brasil y Turquía, aunque reconoció que hoy resulta difícil competir en otros destinos debido a los costos logísticos. "Los compradores están estirando al máximo sus stocks antes de volver a comprar. La demanda está muy tranquila tanto en el mercado interno como en el externo", remarcó.
La Cooperativa Arrocera de San Salvador, que este año cumple 74 años, continúa siendo uno de los principales motores económicos de la región.
Actualmente emplea a unas 60 personas de manera directa y cuenta con su casa central en San Salvador, además de sucursales en General Campos y Villaguay.
No obstante, Gerffau remarcó que el verdadero impacto económico del arroz trasciende a la cooperativa: "Cada productor sembrando arroz genera trabajo en talleres, gomerías, casas de repuestos y muchos otros rubros. Es una actividad que derrama empleo en toda la región".
"San Salvador tiene alrededor de 14 molinos arroceros. La actividad económica del pueblo está básicamente centrada en el arroz", contó al tiempo que destacó que el producto argentino mantiene un importante reconocimiento internacional por su calidad, aunque advirtió que las inversiones necesarias para sostener esa competitividad encuentran hoy un gran obstáculo en la falta de financiamiento.
"El arroz argentino es muy valorado en el mundo y las industrias seguimos invirtiendo para mejorar la calidad. El problema es que no existen créditos a largo plazo ni tasas razonables para poder acompañar esas inversiones", lamentó.
De cara a la próxima campaña, el sector observa con preocupación tanto la evolución de los mercados como las condiciones climáticas, ya que ambos factores serán determinantes para definir la superficie que finalmente se implantará en una de las principales regiones arroceras del país.