
Los datos surgen del Monitor de Opinión Pública (MOP) correspondiente a junio, que además muestra que solo el 10,5 por ciento de los encuestados se identifica como parte de la clase alta, mientras que cerca de cuatro de cada diez se consideran de clase media.
El informe sostiene que la percepción sobre la situación económica coincide con la experiencia cotidiana de los ingresos y el poder adquisitivo.
En relación con los salarios, el estudio indica que ocho de cada diez argentinos creen que sus ingresos no lograron acompañar la inflación durante los últimos meses. Además, apenas el 13% afirmó que llega a fin de mes y puede ahorrar, mientras que la mayoría manifestó que debe ajustar sus gastos antes de finalizar cada período mensual.
El informe también refleja una fuerte desconfianza hacia los datos oficiales de inflación, ya que el 68,8% considera que el índice del INDEC no refleja el aumento de precios que percibe en su vida cotidiana.
Respecto de las expectativas, el 55,1% de los consultados cree que "lo peor está por venir" en materia económica, frente a un 24% que considera que la etapa más difícil ya pasó.
Por otra parte, al consultar sobre los principales problemas del país, la corrupción encabezó las respuestas espontáneas, seguida por los ingresos y salarios y la incertidumbre económica, configurando un escenario de marcado pesimismo sobre la situación actual y el futuro económico de la Argentina.