
La noticia fue confirmada a MERCURIO NOTICIAS por su madre, Adriana García, quien relató que en los últimos días llegaron a su domicilio distintos obsequios y una carta enviados desde la Santa Sede. "Después de tantos meses de espera llegaron las cosas que le mandó el Papa a Dulce", contó emocionada. Entre los elementos recibidos se encuentran una carta, un rosario y estampitas con el sello oficial del Vaticano.
La historia había cobrado notoriedad cuando se conoció que Dulce había escrito una carta al Sumo Pontífice en medio del difícil proceso de salud que atraviesa. Ahora, la llegada de la respuesta se convirtió en un momento de profunda alegría para toda la familia.
Adriana también brindó detalles sobre la evolución de la salud de su hija y explicó que Dulce se encuentra actualmente en una etapa de mantenimiento de su tratamiento, luego de haber finalizado el proceso principal de quimioterapia.
Según indicó, la niña continúa con medicación específica y controles periódicos que se realizan cada 21 días. Además, debe someterse a una serie de procedimientos médicos programados hasta octubre para monitorear su evolución y verificar que la enfermedad no vuelva a manifestarse.
"Gracias a Dios viene todo bien", expresó su madre al referirse a los resultados obtenidos hasta el momento.
Pese a los avances, Adriana explicó que la familia debe mantener estrictos cuidados debido a la vulnerabilidad del sistema inmunológico de la niña.
En ese sentido, señaló que Dulce debe evitar el contacto con muchas personas y especialmente con quienes presenten algún cuadro viral o enfermedad respiratoria, una situación que se vuelve aún más importante durante la temporada invernal.
"Las defensas suben y bajan, por eso tenemos que cuidarla mucho", comentó, al tiempo que destacó que los médicos consideran que esa situación forma parte del proceso normal de recuperación.
Mientras tanto, los análisis y estudios continúan mostrando resultados favorables, lo que permite mantener el optimismo de cara a los próximos meses.
La llegada de la correspondencia enviada desde el Vaticano representó una enorme alegría para Dulce y su familia, que siguen transitando el tratamiento con esperanza, acompañados por el afecto y las oraciones de muchas personas que han seguido de cerca su historia.