
De acuerdo al relevamiento oficial, el progreso de siembra actual se ubica entre los máximos históricos registrados por la serie PAS, impulsado principalmente por la adecuada oferta hídrica presente en las principales regiones agrícolas del país.
La superficie estimada para esta campaña alcanza las 6,5 millones de hectáreas, lo que representa una caída del 3 por ciento respecto al ciclo anterior, aunque continúa siendo superior al promedio de las últimas diez campañas.
El informe también destaca un inicio temprano de las labores en el sur del área agrícola, aunque en esa región se observa una menor superficie destinada al trigo debido a un mayor interés por la cebada y cultivos forrajeros.
En paralelo, la cosecha de soja continúa avanzando a buen ritmo. Actualmente, la recolección cubre el 84,6 por ciento de la superficie apta nacional, mostrando un adelanto de 10 puntos porcentuales respecto de la campaña pasada.
El rendimiento promedio nacional de la oleaginosa se ubica en 32,3 quintales por hectárea, perfilándose como el segundo mejor registro histórico detrás de la campaña 2018/19.
La soja de primera ya supera el 92 por ciento cosechado con un promedio de 34,5 quintales por hectárea, mientras que la soja de segunda alcanza casi el 70 por ciento del área recolectada con rindes de 26,6 quintales.
Entre las regiones con mejores resultados productivos se destaca el Norte de La Pampa y Oeste de Buenos Aires, donde se registran rendimientos superiores al promedio nacional.
En este contexto, la Bolsa de Cereales mantuvo su proyección de producción de soja en 50,1 millones de toneladas.
Por otra parte, la cosecha de maíz con destino grano comercial avanza más lentamente debido a la necesidad de esperar una mayor pérdida de humedad en los granos.
Hasta el momento se cosechó el 34,7 por ciento del área nacional estimada, con un rendimiento promedio de 84,4 quintales por hectárea.
Los primeros lotes de maíz tardío cosechados en Córdoba arrojan rindes de entre 70 y 85 quintales, en línea con las estimaciones previstas.
Frente a este escenario productivo, la proyección nacional de maíz se mantiene en 64 millones de toneladas.