
El homenaje se desarrolló este lunes por la noche en la sala San Martín de San Salvador, donde vecinos, familiares, autoridades municipales y referentes de la cultura local se reunieron para reconocer la trayectoria del grupo Ñandubay, una formación que dejó una profunda huella en la historia musical de la ciudad.
Durante el encuentro, los integrantes Marcelo Galeano, Eduardo "Zurdo" Barbosa y Catalino "Canilla" Cáceres revivieron canciones que marcaron distintas etapas del conjunto, acompañados por músicos invitados y nuevas generaciones de artistas que crecieron escuchando al grupo. A lo largo de la velada se compartieron anécdotas, recuerdos de actuaciones en festivales y peñas, y emotivos testimonios sobre los inicios de la agrupación.
Uno de los momentos más conmovedores fue el permanente recuerdo de los integrantes fallecidos Martín Santos y "Bochón" Lagos, cuyas familias participaron del acto y recibieron reconocimientos en memoria de su aporte a la música popular local. 
Según registró el móvil en vivo de MERCURIO NOTICIAS, la noche incluyó interpretaciones de zambas, chacareras, chamamés y canciones del repertorio tradicional argentino, además de la participación de músicos invitados como Alfredo Joannás y Francisco Monzalvo, quienes compartieron escenario con los integrantes de Ñandubay.
Asimismo, hubo participación de integrantes del ballet municipal de Folklore y también subieron al escenario familiares de los "Ñandubay" para compartir canciones tradicionales.
En representación del municipio participaron la viceintendente Daniela Casse, el secretario de Gobierno, Aldo Pastorini; y el director de Cultura, Manuel Abancini, quienes entregaron placas y presentes en reconocimiento a la trayectoria del conjunto. Las distinciones destacaron el aporte de Ñandubay a la cultura popular y su contribución a mantener vivas las raíces y tradiciones entrerrianas.
Al cierre de la ceremonia, Marcelo Galeano agradeció el acompañamiento del público y de las familias de los integrantes, destacando la importancia de preservar la memoria cultural de la comunidad.
Entre aplausos, emociones y recuerdos, el homenaje se convirtió en una celebración de la música, la amistad y el legado que Ñandubay dejó en varias generaciones de sansalvadoreños.