
Su interés por la actividad tiene raíces familiares. Según relató, su madre se dedicaba a la producción de verduras y a la venta en galpones hace varias décadas, experiencia que marcó su vínculo con la tierra. “Siempre recuerdo a mi madre”, expresó, al mencionar una planta que aún conserva como símbolo de esa etapa.
El proyecto comenzó como un hobby hace aproximadamente dos años, con la adquisición de pequeñas plantas que luego fue multiplicando. Actualmente, cuenta con una variedad de especies, entre ellas bromelias, plantas de interior y diferentes tipos de orquídeas.
En ese proceso, destacó que logró triplicar la cantidad inicial de ejemplares adquiridos: “Compré 300 plantines de orquídeas y hoy tengo alrededor de 900 de esa tanda”, explicó. En total, estima contar con unas 2.000 plantas, con la meta de alcanzar las 3.000 en el corto plazo.
El emprendedor señaló que su intención es consolidar la producción para abastecer a viveros, teniendo en cuenta las dificultades que implica la venta directa al público por el valor de estas especies.
Además, describió la actividad como una forma de equilibrio personal frente a la rutina laboral: “Es un cable a tierra. Me permite despejar la mente y conectar con la naturaleza”, afirmó, tras una trayectoria laboral previa en ámbitos cerrados como oficinas y entidades bancarias.
Finalmente, sostuvo que su objetivo es escalar en el sector productivo de orquídeas en el país. “Con esfuerzo creo que lo voy a lograr”, aseguró.
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